martes, 27 de agosto de 2013

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria.

Por: Dharmadeva
FUENTE: EL ESPECTADOR - COLOMBIA

Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.



Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.

Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.

Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.

Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!

Por: Dharmadeva
FUENTE: www.elespectador.com





 El documental 970 relata la historia de un grupo de campesinos a los que el Gobierno de Colombia le incautó y destruyó 70 toneladas de arroz. En defensa de los intereses de empresas trasnacionales en el marco de Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos. Los impactos de la resolución 9.70 en el campo colombiano.


Un documental de VICTORIA SOLANO
Producción: Marco Cartolano y Juan Guillermo Rodriguez Martinez

miércoles, 14 de agosto de 2013

Científicos y ambientalistas indignados por premio Nobel a Monsanto

MONSANTO gana El Premio Mundial de Alimentación 2013, lo que algunos llaman el Nobel de Agricultura.



© Sylvia Ubal
Kaos en la Red
mar, 06 ago 2013 06:06 CDT


El perverso modelo de las corporaciones del agronegocio sólo ha multiplicado el hambre, la miseria, y el dolor...
¿Cómo puede ser que se conceda un galardón a una compañía que ha sido denunciada en el mundo entero, porque sus productos son considerados altamente dañinos para la salud?

Robert T. Fraley, vicepresidente ejecutivo de Monsanto, de la trasnacional conocida como la gigante de los transgénicos, fue galardonado con el prestigioso Premio Mundial de la Alimentación, por su mejora de la oferta mundial. ¿Cómo puede ser que se conceda un galardón a una compañía que ha sido denunciada en el mundo entero, porque sus productos son considerados altamente dañinos para la salud?

Vivimos en un mundo al revés, en el que se premia a las multinacionales de la agricultura transgénica, mientras acaban con la agricultura y la agrodiversidad. El día 19 de junio, se dieron a conocer los ganadores del Premio Mundial de la Alimentación 2013, lo que algunos llaman el Nobel de Agricultura, que se otorgó a tres ejecutivos de compañías de la industria transgénica, Robert T. Fraley, vicepresidente ejecutivo de Monsanto y director de tecnología, compartirá los 250 mil dólares del Premio Mundial de la Alimentación con los científicos Mary-Dell Chilton de Syngenta y el tercer galardonado ha sido Marc Van Montagu de la Universidad de Gante (Bélgica), autores de un método que permite insertar genes ajenos en las plantas y que promueven un modelo agrícola que genera hambre, pobreza y desigualdad.

Los mismos argumentos, imagino, que llevan a conceder el Nobel de la Paz a quienes fomentan la guerra. Como dice el escritor Eduardo Galeano, en su libro 'Patas arriba' (1998), "...se premia al revés: se desprecia la honestidad, se castiga el trabajo, se recompensa la falta de escrúpulos y se alimenta el canibalismo".

Con la concesión del premio, a empresas como Monsanto y Syngenta, el jurado promueve la concentración del poder en manos de unas pocas empresas multinacionales, y a su vez nos envía una muy mala señal para el futuro de la seguridad alimentaria y la agricultura al dar la voz a desarrollos tecnológicos que, están destruyendo la biodiversidad, aumentando la dependencia de los agricultores a semillas y productos químicos y que aplican la titularidad de patentes multinacionales, e ignora la evidencia mundial que ha demostrado por miles de años, que la agricultura ecológica puede mejorar la productividad y beneficiar a los suelos y la biodiversidad, sin obligar a los agricultores a comprar las semillas y productos químicos caros.

Los transgénicos destruyen la biodiversidad dañando al ser humano

No sólo los transgénicos son inseguros, se están destruyendo la biodiversidad, aumentan la dependencia de los agricultores a semillas y productos químicos y conducen a la aparición de súper plagas y súper malezas. Son una receta para la inseguridad alimentaria y la insustentabilidad. Numerosos estudios publicados han demostrado que los productos transgénicos son altamente dañinos para la salud y pueden causar cáncer, infertilidad e incluso malformaciones en los fetos.

Monsanto produce desde pesticidas tóxicos prohibidos como el DDT, los bifenilos policlorados, (Pcb´s, uno de los contaminantes más nocivos jamás fabricados) hasta armas químicas como el agente naranja, utilizada en la guerra de Vietnam. En las últimas tres décadas se ha dedicado a la industria agroalimentaria, produciendo el herbicida más vendido del mundo, el glifosato, más conocido como Roundup, y a la biotecnología, comercializando organismos genéticamente modificados, los transgénicos.

Nos quieren hacer creer que las actuales políticas, son las que nos han conducido a la presente situación de crisis alimentaria, la realidad nos demuestra, a pesar de los discursos oficiales, que el actual modelo de agricultura y alimentación es incapaz de dar de comer a la gente, cuidar de nuestras tierras y de aquellos que trabajan el campo. Hoy, a pesar de que, según datos del instituto GRAIN, la producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial desde entonces tan solo se ha duplicado, 870 millones de personas en el mundo pasan hambre. Hambre, en un planeta de la abundancia de la comida.

La FAO advierte, en los últimos 100 años desapareció el 75% de la diversidad agrícola La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoce que en los últimos cien años han desaparecido el 75% de las variedades agrícolas. Nuestra seguridad alimentaria no está garantizada, al depender de un abanico cada vez más reducido de especies animales y vegetales. En definitiva, se promueven aquellas variedades que más se adecuan a los estándares de la agroindustria (que pueden viajar miles de kilómetros antes de llegar a nuestro plato, que tengan un buen aspecto en las estanterías del supermercado, etc.).

Se nos dice que para acabar con el hambre en el mundo hay que producir más alimentos y que en consecuencia es necesaria una agricultura transgénica. Pero hoy de comida no falta sino sobra. No tenemos un problema de producción, sino de acceso. Y la agricultura transgénica no democratiza el sistema alimentario; al contrario, privatiza las semillas, promueve la dependencia campesina, contamina la agricultura convencional y ecológica e impone sus intereses particulares al principio de precaución que debería de prevalecer.

Comunidad científica y ambientalistas indignados por este premio Nobel

Marie Monique Robin, autora del libro y el documental 'El mundo según Monsanto' (2008), lo deja claro: estas empresas quieren "controlar la cadena alimentaria" y "los transgénicos son un medio para conseguir este objetivo". Premios como los concedidos a Monsanto y Cigüeñita son una farsa, y que están contribuyendo a los problemas que nos mantienen encerrados en un mundo donde cientos de personas pasan hambre mientras hay abundancia de comida y la agricultura, al dar la voz a desarrollos tecnológicos que, aplicando la titularidad de patentes multinacionales, buscan establecer un modelo de agricultura que socava la sustentabilidad y la democracia.

Científicos y activistas de todo el mundo se sienten indignados y expresaron su conmoción frente a la selección de los ganadores. El premio envía una muy mala señal para el futuro de la seguridad alimentaria, estas empresas, manifiestan que especialmente los más afectados por sus productos son los países más desfavorecidos, al hambre y la escasez hay que sumar la dependencia que tienen los agricultores de las semillas, productos fitosanitarios y otras herramientas que se utilizan en los cultivos transgénicos. Ponen como ejemplo el caso dramático de la India, muchos agricultores estaban endeudados con las compañías biotecnológicas y al no poder hacer frente a los pagos se suicidaban.

Frances Moore Lappé (EE.UU., RLA 1987), autor de "Dieta para un pequeño planeta", comentó:

    "Los galardonados con el Premio Mundial de la Alimentación están contribuyendo a los problemas que nos mantienen encerrados en un mundo donde cientos de personas pasan hambre mientras hay abundancia de comida".

FUENTE: http://es.sott.net

domingo, 11 de agosto de 2013

El Espíritu de las plantas (Documental)

Documental francés de 2009 (52′ de duración) Le esprit des plantes (El espíritu de las plantas), en el que se intenta responder a preguntas como estas: ¿pueden las plantas sentir, tener memoria, “utilizar” a los animales para su sexualidad y a los humanos para viajar?; si las plantas pueden percibir el entorno, ¿podrán también pensar?; ¿existe una inteligencia vegetal?. Las contestaciones a estos interrogantes pueden cambiar por completo los conocimientos que tenemos sobre las plantas, poniendo de manifiesto que el reino vegetal desarrolla estrategias inteligentes que están modificando los límites conocidos entre el reino animal y el vegetal.



viernes, 9 de agosto de 2013

Falleció Don Eduardo Falú

*El guitarrista y compositor Eduardo Falú murió a los 90 años en su domicilio. Así lo informó la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música en su página web.










Fue el autor de obras fundamentales del repertorio folclórico como la "La tonada del viejo amor" y "Zamba de la Candelaria".

"Fue hasta hoy vicepresidente de SADAIC, sociedad a la que ingresó el 6 de diciembre de 1950 y donde tiene registrado 206 obras. Sociedad que se enorgullece de haberlo tenido como socio, como directivo y como ejemplo. Y donde deja amigos que lo van a extrañar", se lee en el sitio a modo de despedida.

El propio Falú se definía en una entrevista con LA NACION: "El hombre es hijo de la tierra y de su paisaje. Mi música y mi canto están cumpliendo con esa necesidad, casi instintiva, que alberga mi ser".

Eduardo Yamil Falú, nació el 7 de julio de 1923, en El Galpón, un pequeño pueblo ubicado a 150 km de Salta Capital.


Su carrera artística comenzó en su provincia, se extendió en Buenos Aires y en territorios tan disímiles como: Europa, Rusia, y Japón.
Compuso música para cientos de poemas. Especialmente, para los de Jorge Luis Borges, Jaime Dávalos, León Benarós, Manuel Castilla, y Alberico Mansilla.
Entre sus obras figuran: Romance para la muerte de Juan Lavalle , en creación conjunta con el escritor Ernesto Sábato, Preludio y Danza , Variaciones de Milonga , Villancicos , Trémolo , La Cuartelera , Zamba de la Candelaria , La Volvedora , Tiempo de Partir , Tonada del Viejo Amor , entre otras. Una de las más relevantes fue la Suite Argentina para Guitarra, Cuerdas, Clavecin y Corno, estrenada y grabada con la Camerata Bariloche.
"No quería que este aniversario trascendiera demasiado. Pero mucha gente que me quiere se encargó de hacermelo notar. Ni siquiera quise hacer un recital, para que esta celebración no se convierta en un negocio", confesaba el músico cuando cumplía 50 años con la música en 1997. .
Se casó con Aída Nefer Fidélibus y tuvo dos hijos: Eduardo y Juan José, quien es, como su padre, guitarrista.

*FUENTE: www.lanacion.com.ar




"CANTO AL PAISAJE SOÑADO", documental de Oliver Primus y Arno Oehri (©2009),
es un viaje poético hacia la singular música del
maestro argentino Eduardo Falú y es, al mismo
tiempo, un retrato personal de ese músico
excepcional. Partiendo de su relación intensa
con el paisaje del noroeste argentino, con su
amada ciudad de Salta, las extensas planicies
de la Pampa, los enormes cerros de los Andes
con sus marcadas quebradas, sus valles
fértiles y sus altiplanos desiertos, la película
sigue las estaciones de la vida y la carrera de
Falú.
Más información en: www.falufilm.com

jueves, 8 de agosto de 2013

Extinción de las abejas

“Los científicos descubren lo que está matando a las abejas, y es peor de lo que se pensaba”








*Muchos habréis oído hablar de que las abejas están desapareciendo, lo cierto es que están muriendo de forma misteriosa y masiva sin que nadie sepa a ciencia exacta porqué y esto ha provocado innumerables investigaciones en medio de una alarma generalizada.

¿Pero porqué la desaparición de las abejas preocupa tanto y se lo considera un problema global? … para nosotros los humanos, que es lo único que parece seguir contando. Aunque la industria de la apicultura no es un asunto despreciable, viene a ser algo secundario respecto al verdadero problema; las abejas polinizan la tierra, su labor es indispensable para que millones de plantas puedan dar fruto y eso las sitúa en la base de la pirámide de la alimentación en la Tierra. Y creo que aún esto, con su gravedad, podría ser ignorado a la vista de cómo se atiende la salud del planeta si no fuera porque ya está pasando una importante factura (económica, se entiende).

Pongamos un ejemplo: EE.UU. lleva sufriendo de forma especial la desaparición masiva de sus abejas (en los últimos seis años han perdido 10.000 millones de colmenas) y sus poblaciones de abejas son ahora tan bajas que uno de sus cultivos estrella, la almendra en California, está requiriendo el 60% de las colmenas supervivientes de todo el país para su polinización. California provee el 80% de la producción mundial de almendras y eso le supone al estado un valor de $ 4 mil millones, por lo que cualquiera, independientemente de su inquietud ecológica, entiende que esto es un problema. ( Para los que además tenga alguna inquietud ecológica, mucho habría que hablar de lo que supone un monocultivo de dimensiones tan brutales…)



Volviendo al colapso de colmenas, se sospechaba de los pesticidas, de ciertos parásitos o de una mala nutrición, pero en el primer estudio de su tipo, los científicos de la Universidad de Maryland y el Departamento de Agricultura de EE.UU. han identificado una mezcla extraña de pesticidas y fungicidas que contaminan el polen que las abejas recolectan para alimentar sus colmenas. Cuando los investigadores recogieron este polen y alimentaron con él a abejas sanas, estas mostraron una disminución significativa en su capacidad para resistir a la infección de un parásito específico, el Nosema Ceranae. Este polen estaba contaminado por una media de nueve pesticidas y fungicidas diferentes, aunque los científicos descubrieron hasta 21 productos químicos agrícolas en una de las muestras.

Lo que el estudio demostró es que las abejas que comían polen contaminado con fungicidas tenían tres veces más probabilidades de ser infectadas por el parásito. Estos fungicidas se utilizan de forma generalizada en la agricultura porque hasta ahora se pensaba que eran inofensivos para las abejas, ya que están diseñados para matar a los hongos, no a los insectos, en los cultivos como las manzanas. Dennis vanEngelsdorp, el autor principal del estudio, manifestó que cada vez hay más pruebas de que los fungicidas pueden estar afectando a las abejas por si mismos.

En los últimos años, una clase de químicos llamados neonicotinoides se ha vinculado a las muertes de abejas y recientemente se ha prohibido en la Unión Europea, donde la las poblaciones de colmenas también se han desplomado, la utilización de estos pesticidas durante dos años. Pero vanEngelsdor dice que el nuevo estudio muestra que es la interacción de múltiples pesticidas lo que está afectando a la salud de las abejas. “El tema de los pesticidas en sí mismo es mucho más complejo de lo que hemos llegado  a  creer”, dice. “Es mucho más complicado que un solo producto, lo que significa, por supuesto, que la solución no consiste simplemente en la prohibición de un tipo de producto.”

El estudio mostró además que el polen que las abejas recogían también de las malas hierbas y flores silvestres cercanas estaba igualmente contaminado con plaguicidas, aunque esas plantas no eran el objetivo de la pulverización.

Esto ya me lo contaban apicultores hace años, lo que está matando a las abejas es el veneno al que las llevamos sometiendo durante décadas de agricultura “eficiente”: herbicidas, fungicidas y pesticidas. Ahora, el Departamento de Agricultura de EE.UU. nos lo presenta en un estudio que lo hace oficial. Y recuerda, el bouquet de productos químicos descubierto por los científicos en su estudio, ¡Se encuentra  en el polen de las plantas de las que nos alimentamos también nosotros!.

*FUENTE: www.comunicacionpopular.com.ar



miércoles, 7 de agosto de 2013

Plantar árboles

Los árboles son imprescindibles para la vida en la Tierra. Además de proporcionarnos infinidad de productos (madera, alimentos, medicinas, etc.), los bosques son claves para la regulación del clima a nivel mundial; albergan numerosas especies de flora y fauna, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad; actúan como almacenes de carbono, controlando así el efecto invernadero; retienen los suelos y, por tanto, disminuyen la erosión y la desertificación; favorecen la fertilidad agrícola y regulan el ciclo hidrológico, entre otros beneficios.

Los bosques son además lugares para el ocio, la creación artística o, simplemente, el disfrute de su belleza y constituyen todo un símbolo para la mayoría de tradiciones, culturas y religiones, sin olvidar que más de mil millones de personas viven gracias a los ingresos generados por los ecosistemas boscosos.
 



A pesar de ello, según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) cada año desaparecen unos 13 millones de hectáreas de arbolado, que representan una superficie semejante a la de Grecia o Nicaragua. Las principales causas de deforestación a nivel mundial son la agricultura y ganadería, la extracción de petróleo y gas, los incendios, la explotación maderera, la minería, las plantaciones forestales, los macroproyectos de ingeniería civil y, en el caso concreto de los manglares, la cría de langostinos.


La eliminación de las áreas boscosas trae consigo una serie de graves consecuencias:

    Se producen desequilibrios en las cuencas hidrográficas, favoreciendo el desbordamiento de los ríos y, al mismo tiempo, el aumento de los períodos de sequía. Como consecuencia se incrementa la erosión del suelo, disminuyendo su fertilidad.
    La destrucción del hábitat precipita la extinción de numerosas especies de flora y fauna y genera, por tanto, una pérdida enorme de biodiversidad.
    Además, las talas masivas hacen desparecer el principal sumidero de carbono, agravando el problema del calentamiento global, al no ser el medio capaz de absorber cantidades suficientes de dióxido de carbono como para mantener sus niveles de concentración dentro de lo aconsejable. Cabe señalar que las emisiones de este gas a causa de la desaparición de los bosques naturales son superiores a las atribuibles al sector de los transportes.Encina - Plantación


Según el PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), para compensar la pérdida de árboles ocurrida durante el pasado decenio, sería necesario plantar 130 millones de hectáreas, lo equivalente a la superficie de Perú. Es decir, unos 14.000 millones de árboles cada año en los próximos 10 años y millones de árboles más para estabilizar los recursos de suelos y agua y atender las necesidades de madera. Para ello cada persona debería plantar y cuidar, al menos, dos plantones por año.





La plantación de un árbol es una acción muy gratificante y que, debido a su sencillez, está al alcance de todo el mundo. Sin embargo, hay algunos aspectos que es necesario tener en cuenta para asegurarnos de que nuestros árboles sobreviven. 



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viernes, 2 de agosto de 2013

Mentiras y verdades sobre el maíz transgénico

Fuente: greenpeace.org

Rebatimos una por una las mentiras que las corporaciones agrobiotecnológicas esparcen por todo el mundo para justificar la siembra y consumo de maíces transgénicos... ¡No te dejes engañar!












Mito: Es seguro para el medio ambiente. 

Realidad: Gran parte del maíz transgénico es del tipo Bt que fue manipulado para producir un insecticida que ataca al gusano barrenador europeo, pero también perjudica a otros insectos que ayudan a controlar plagas, entre ellos la mariposa monarca. Esta toxina se acumula en los suelos de cultivo y por lo mismo podría afectar su fertilidad a largo plazo. 

Mito: Es seguro para la alimentación humana.


Realidad: La industria biotecnológica se ha negado a hacer pública la información vital que demuestra los problemas para la salud humana por el consumo de alimentos transgénicos. Científicos han revelado que Monsanto omitió reportar efectos negativos serios, como los signos de toxicidad en los órganos internos de las ratas. 

Mito: Se necesita para combatir al cambio climático.


Realidad: Estudios independientes confirman que el etanol de maíz es no sustentable como método de bioenergía. El uso de maíz para este uso eleva los precios de los alimentos y amenaza la seguridad alimentaria. La reducción de CO2 es mínima debido a la energía que se usa para fabricarlo.

Mito: Brinda beneficios económicos.


Realidad:Por el contrario,compañías como Monsanto ofrecen préstamos a campesinos pobres para que compren sus caras semillas transgénicas. Al final los campesinos terminan con deudas y se ven forzados a adquirir más préstamos. Ya sea por comprar semillas o por contaminación "accidental" cientos de productores estadounidenses se han visto forzados a pagar millones de dólares. Y dado que las semillas transgénica no tienen los altos rendimientos que prometían, lo único que hacen es enganchar a los productores a paquetes tecnológicos más caros y dañinos para la biodiversidad.

Mito: Ayudará a reducir el hambre.


Realidad: El hambre es un problema de distribución y de falta de recursos. Son demasiadas las personas que no pueden tener acceso a los alimentos básicos, no porque haya escasez de éstos, sino porque no tienen suficientes ingresos para ello. Las semillas transgénicas no están diseñadas para resolver el hambre del mundo sino para producir ganancias para las corporaciones. 

Mito: Es posible la coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales.


Realidad: Los cultivos transgénicos contaminan los cultivos convencionales, los orgánicos, los alimentos y la miel. Cuando se cultivan fuera del laboratorio es imposible parar el curso normal de la naturaleza: de los insectos, de la polinización o las corrientes de aire. Por ello la contaminación se expande de manera natural e inevitable. Si el maíz transgénico contamina las plantas nativas de maíz, estamos en peligro de perder estas plantas madre que son el origen de todas las variedades de este grano, lo que sería un desastre mayúsculo. 

Mito: Es imposible detener la tecnología transgénica.


Realidad: Hasta ahora la mayoría de los transgénicos se cultivan sólo en cuatro países: Estados Unidos, Argentina, Canadá y Brasil. Otros países se han opuesto a su cultivo. A más de una década de sus inicios, la industria biotecnológica no ha logrado imponerse, debido a todos los riesgos ambientales, económicos y de salud que conlleva y a que no resuelve ningún problema del campo. En México, a pesar de que en 2009 se aprobaron las siembras experimentales de maíz transgénico, el rechazo a esta tecnología entre campesinos, consumidores y científicos independientes es creciente.



FUENTE: greenpeace.org